
Venezuela acaba de presentar un plan de desarrollo del fútbol femenino con objetivos concretos hasta 2030. En Perú también existen nuevos proyectos, pero la diferencia está en cómo se conectan la captación, las categorías menores, las competencias y las selecciones. El desafío para el fútbol peruano es convertir esfuerzos aislados en un sistema continuo.
El crecimiento del fútbol femenino venezolano empieza a llamar la atención en Sudamérica.
La Federación Venezolana de Fútbol presentó en junio de 2026 su Plan Integral de Desarrollo del Fútbol Femenino 2026-2030, una estrategia que pretende trabajar desde las niñas que recién comienzan a jugar hasta la selección absoluta.
La propuesta venezolana establece metas concretas: incorporar más de 3.000 nuevas jugadoras entre Sub-7 y Sub-17, activar a más de 20.000 niñas en ligas escolares y regionales, detectar al menos 500 talentos con potencial para las selecciones y fortalecer la competencia nacional.
Pero quizás lo más importante no sean solamente las cifras.
Es la intención de conectar todas las etapas.
Captación, formación, competencia, entrenadores, árbitras, dirigentes y selecciones forman parte de una misma planificación.
Y eso genera una pregunta inevitable para el fútbol femenino peruano:
🇵🇪 ¿Dónde está Perú frente a este modelo?
Perú no parte de cero.
La Federación Peruana de Fútbol viene implementando diferentes proyectos de desarrollo y, en agosto de 2026, puso en marcha el Proyecto Perú 2031, enfocado específicamente en identificar, formar y potenciar jóvenes futbolistas femeninas con varios años de anticipación.
El proyecto comenzó con futbolistas nacidas entre 2008 y 2012, reunidas en una nueva categoría de trabajo Sub-18, con la intención de acompañar posteriormente su evolución hacia las diferentes selecciones juveniles.
También existe la Liga de Ascenso Femenina y los torneos juveniles femeninos organizados a través de las estructuras regionales. La propia FPF señala que estos torneos buscan masificar y descentralizar el fútbol femenino desde edades tempranas.
Entonces, el debate no debería ser si Perú hace algo o no.
El debate debería ser:
¿Es suficiente y está conectado todo ese trabajo?

🌱 El gran problema: la cantidad de niñas que llegan al sistema
Venezuela plantea una estrategia agresiva de captación.
El objetivo de incorporar miles de niñas al fútbol permite ampliar la base sobre la cual posteriormente se seleccionarán las mejores futbolistas.
Perú también necesita ampliar esa base.
Porque una selección nacional no puede depender solamente de las jugadoras que aparecen en los principales clubes de Lima.
El fútbol femenino peruano tiene una enorme oportunidad en las regiones.
La Liga de Ascenso Femenina ha permitido precisamente abrir una puerta para clubes y jugadoras de diferentes departamentos. Sin embargo, el siguiente paso es conseguir que una niña que comienza jugando en una competencia regional tenga una ruta clara para avanzar hasta una selección nacional.
Ese recorrido debería ser visible:
Escuela → academia → torneo regional → Liga de Ascenso → Liga Femenina → selección juvenil → selección absoluta.
Si una de esas conexiones desaparece, muchas futbolistas pueden quedar en el camino.
🏟️ Competir también es formar
Otro elemento fundamental es la cantidad y calidad de partidos.
La FPF ha comenzado a reforzar el fútbol formativo masculino con la Liga Nacional Juvenil 2026, una competición que reúne a 22 clubes profesionales y trabaja con las categorías Sub-16 y Sub-18 durante siete meses.
Ese modelo demuestra la importancia de tener una competencia sostenida.
En el fútbol femenino, el desafío es llevar esa misma lógica a las categorías menores.
No basta con realizar una visoría una vez al año.
No basta con convocar a una selección durante algunos días.
Una futbolista necesita entrenamiento permanente, partidos, seguimiento y competencia durante todo el año.
📍 El factor regional
Aquí aparece uno de los mayores retos para Perú.
El país tiene talento femenino en Lima, pero también en Arequipa, Cusco, Huánuco, Junín, Ayacucho, Apurímac, Cajamarca, Ucayali, San Martín, Tacna y muchas otras regiones.
La Liga de Ascenso Femenina está demostrando precisamente que existe actividad fuera de la capital.
El desafío es transformar esa actividad en una verdadera red nacional de desarrollo.
Que una jugadora de Huánuco, por ejemplo, no tenga que depender exclusivamente de mudarse a Lima para poder ser observada.
Que existan torneos regionales competitivos.
Que existan visorias permanentes.
Que los clubes tengan entrenadores capacitados.
Que haya categorías menores.
Y, sobre todo, que exista una ruta deportiva.
🇻🇪 Venezuela está intentando construir ese camino
La propuesta venezolana tiene justamente esa característica.
Su plan no se concentra solamente en la selección absoluta.
La FVF plantea intervenir desde las categorías iniciales, profesionalizar la competición, formar entrenadores y dirigentes, fortalecer el arbitraje y unificar la metodología de las selecciones Sub-14, Sub-15, Sub-17, Sub-20 y absoluta.
Es una apuesta de largo plazo.
Y ese es el punto que Perú debería observar.
No necesariamente para copiar el modelo venezolano, sino para preguntarse qué estructura necesita el fútbol femenino peruano para producir futbolistas de manera constante.
📈 El impacto no se mide solamente en títulos
Si un país consigue que 20.000 niñas entren al sistema, no significa automáticamente que tendrá una selección campeona.
Pero sí aumenta enormemente la posibilidad de encontrar talento.
Si existen más clubes, habrá más competencia.
Si existen más entrenadores capacitados, habrá mejores procesos.
Si existen más partidos, las jugadoras tendrán mayor experiencia.
Si existe seguimiento desde Sub-14 hasta la absoluta, habrá menos posibilidades de perder talentos durante el camino.
Ese es el verdadero impacto de una política de desarrollo.
🇵🇪 Perú tiene una oportunidad
El Proyecto Perú 2031 demuestra que la FPF también está mirando hacia el futuro del fútbol femenino.
La pregunta ahora es si ese proyecto puede convertirse en algo mucho más grande que una estructura de selecciones.
Porque el desarrollo de una selección no puede depender únicamente de la federación.
Necesita involucrar a:
FPF + clubes + ligas departamentales + academias + colegios + entrenadores + empresas + gobiernos regionales.
Y, sobre todo, necesita continuidad.
⚽ Venezuela ya puso una fecha: 2030
Venezuela ha definido públicamente dónde quiere estar al final de la década.
Perú también empieza a plantearse objetivos de largo plazo con su Proyecto Perú 2031.
Ahora el verdadero desafío será convertir esos planes en más niñas jugando, más clubes formando, más competencias y más futbolistas llegando al alto rendimiento.
Porque el futuro del fútbol femenino peruano no se decidirá solamente cuando llegue el próximo Sudamericano.
Se está decidiendo hoy, en cada cancha donde una niña empieza a jugar.
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